El mundo online y la política de los usuarios de todo “lo más gratis posible” ha hecho que determinadas profesiones digitales y que utilizan de manera masiva los canales digitales para promocionarse, hayan visto como se minusvalora su trabajo, no sólo desde el punto de vista económico.

Los escritores, fotógrafos e ilustradores, en definitiva las profesiones creativas son las más afectadas por este tipo de pensamiento de “por qué voy a pagar si alguien lo ofrece gratis”, o “por qué voy a pagar si a ti no te cuesta nada”.

La realidad es que claro que las cosas cuestan, y mucho, tiempo, esfuerzo y dinero. Y aunque sólo sea un coste de tiempo, el tiempo es lo que utilizamos para trabajar, si regalamos todo nuestro tiempo, nos quedamos “sin trabajo”.

Tampoco es cierto que “otro” lo ofrece gratis. Ese “otro” ofrecerá otras cosas gratis, otras calidades, otros servicios. Muchas veces darían ganas de contestar “si otro lo ofrece gratis, y lo quieres gratis ¿por qué acudes a mi que sabes que tengo mis tarifas publicadas en la web?”.

Ahora la cuestión se complica, cuando entran en juego remuneraciones no económicas como enlaces de autoría, o comunicación social a cambio de descargas y este tipo de pagos. Son un medio muy interesante para escritores, fotógrafos y creadores de todo tipo cuando ofrecen bienes digitales. Y son muy interesantes porque permite casi regalar pequeños trabajos que han costado menos esfuerzo y trabajos amortizados después de un tiempo, todo ello englobado en una estrategia de marketing para darse a conocer y conseguir que el usuario pague, esta vez sí, un precio justo por lo que solicita, ya sea una novela, una foto, o una canción.

Un paso más allá en este tipo de estrategias de marketing es la venta a cambio de la voluntad. Sí, has oído bien, a cambio de lo que voluntariamente quiera pagarte el usuario. La realidad es que como estrategia de marketing para conseguir visibilidad puede ser buena idea, ahora bien, como modelo de negocio, ya te adelanto por si tenías alguna duda que no funciona.

Y esta es la clave si nos planteamos llevar a cabo algún tipo de trabajo profesional como un regalo o de venta a muy bajo precio o a cambio de recompensas no económicas: una cosa es una acción de marketing, y otra un negocio.

La venta a cambio de la voluntad, como negocio no funciona, no ha funcionado nunca y no funcionará. No lo digo yo, lo dicen las matemáticas: suma costes fijos y variables del ejercicio profesional (incluido tu tiempo), y ponlos enfrente de los ingresos que derivan de esos “regalos”: no hay forma de salir de los números rojos.

Si pedimos la voluntad por nuestro trabajo profesional o lo regalamos como acción de marketing deberíamos tener en cuenta que:

  • Qué objetivos queremos conseguir
  • Cuantificar esos objetivos con parámetros medibles
  • Fijar un plazo para la acción de marketing que tenga sentido de acuerdo a los objetivos
  • Tener muy claras las métricas para saber si se cumplen o no los objetivos de la campaña de marketing

Si lo hacemos de otra manera, estamos perdiendo nuestro tiempo y nuestro dinero, y lo que es peor, estamos desprestigiando el trabajo profesional de nuestro sector, reduciendo su valor y generando falsas expectativas de relación calidad/precio que se volverán en nuestra contra y en contra de todos nuestros colegas de profesión.

Resumiendo: pedir la voluntad por nuestros trabajo profesional como creativos, sólo es buena idea si se deriva de una acción de marketing pensada y planificada y con una limitación temporal.

Si no estás de acuerdo con algo de lo expresado, ¡comenta! Gracias.

 


Pedir la voluntad por un trabajo profesional
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