Día 5 de Bitácora de Reyna en la Estación Espacial 29-8

Hoy ha sido un buen día. Esta mañana en el gimnasio me he encontrado con un compañero de la estación que hacía tiempo que no veía. Es difícil coincidir con frecuencia con las mismas personas, el gimnasio es muy grande y apenas te relacionas con los demás. Cada uno va a hacer sus ejercicios de mantenimiento ocupando una de las cabinas abiertas que sólo permiten entablar conversación con la persona que tienes a cada lado. Algunos incluso cierran las cabinas para poner su música y no ser molestados. Como siempre varían los compañeros de al lado, el gimnasio no suele ser un buen sitio para establecer nuevas relaciones sociales duraderas.

Pero hoy me he encontrado con Li (abreviatura del nombre que no recuerdo). Es un tipo majo, parece más joven que yo pero por las cosas que cuenta ha vivido ya sus años aunque lo que sabe también puede ser por su nivel de mando en la estación. No sé qué rango tiene ni a qué se dedica, ha sido muy discreto las veces que nos hemos encontrado, pero está claro que sabe muchas cosas que pasan en la estación y está al tanto de asuntos que sólo tratan los mandos de la tripulación.

Cuando me ha visto me ha saludado afablemente y ha tenido el interés suficiente en hablar conmigo como para que buscáramos dos cabinas libres contiguas. -Bueno, ¿y qué tal tu recién estrenado nivel de acceso al archivo? -me ha dicho, sorprendiéndome que estuviera al tanto de mi reciente ascenso.

-Vaya, veo que como siempre no se te escapa nada de lo que pasa en la estación -y le he sonreído intentando que me dijera algo más de sus fuentes de información-

-No te voy a decir qué es lo que hago en la estación pero te voy a hacer un regalo, ¿qué te parece? -ahora era él el que me echó una sonrisa abierta y retadora.

-Está bien, algo es algo -le respondo.

He de decir que efectivamente me ha hecho un gran regalo, no hay nada más poderoso que la información.

-Verás, como todos los que sois incluidos en un nuevo nivel de acceso, habrás realizado tus búsquedas habituales en el archivo esperando nuevos resultados. Y como a casi todos, casi siempre os decepciona la nueva información a la que tenéis acceso. Pero hay algo que estás pasando por alto. Los resultados de siempre que ya obtenías con tus búsquedas pueden contener información adicional. No debes filtrar los resultados nuevos, sino repasar los resultados de siempre buscando contenido nuevo -me dejó sin saber qué responder, sólo atiné con retraso a decirle un simple “gracias” mientras una ansiedad interior me invadía por completo. Tras un rato en silencio añadió: -Por cierto, yo no te he dicho nada de esto, si lo sabes es porque lo has descubierto tú misma, ¿entendido? -le respondí que sí con la cabeza pero no quedó conforme con mi gesto, repitió: -¿ok? -esta vez fui más explícita.

-Claro, estamos hablando de los nuevos ejercicios introducidos en las tablas de mantenimiento… -después de eso apenas intercambiamos algunas frases más el resto del tiempo de ejercicio.

He tenido un día intenso de trabajo con turno doble para cubrir el tercer centro de vida, así que no he tenido tiempo de volver a revisar mis búsquedas en el archivo, pero lo haré mañana mismo en cuanto pueda. Tengo la sensación de que esta vez voy a encontrar alguna información importante, y también de que esa información no me va a gustar nada.

Día 4 de Bitácora de Reyna en la Estación Espacial 29-8

Esta mañana me estaba lavando la cara y cuando he levantado la cabeza hacia el espejo, con la cara mojada y con los ojos todavía medio cerrados por el sueño, se ha encendido en rojo el panel de notificación de comunicación urgente de la central de la estación espacial. Me he pegado un susto de muerte, esas cosas tontas del día a día que son normales pero cuando pasan pegas un respingo como si estuvieras dentro de una película de terror.

He abierto el aviso urgente relacionado con mi puesto de Especialista de Vida en la estación y se trataba de una convocatoria urgente en el centro de mando. Como es habitual en este tipo de comunicaciones, después se indicaba el estado de cada uno de los tres centros de vida de la estación, uno de ellos responsabilidad mía. “Activo al 50% y sin incidencias”, indicaba en mi centro, lo que me ha tranquilizado. En realidad en caso de emergencia la notificación me hubiera urgido a la presencia inmediata en mi puesto. De los otros dos centros de vida, uno estaba también activo al 50% sin incidencias, pero otro indicaba “Activo al 50%. Incidencia grave. Necesaria actuación en menos de 24h.” Al leerlo no me podía imaginar de qué se trataba. Entré en el canal de notificaciones generales de la estación para ver si había algo que pudiera estar relacionado con esto y me encontré con un fallecimiento. No suelo mirar los detalles de los fallecimientos, pero en este caso algo me empujó a hacerlo, y ahí estaba el motivo de la emergencia. Había muerto el responsable de uno de los centros de vida de la estación. Contaba tan sólo con 125 años, así que había sido una muerte inesperada, todavía le quedaban cerca de otros 25 años de vida de media.

En la citada reunión estuvieron presentes casi todos los miembros del Consejo de la Estación, además del capitán, claro, y la otra Especialista de Vida. Nos comunicaron que en principio la muerte de nuestro compañero había sido natural aunque inesperada, y que el forense haría un informe por si hubiera alguna circunstancia especial a tener en cuenta en su muerte.

Ahora tocaba buscar un sustituto, un nuevo Especialista de Vida, entre los aprendices que teníamos en la estación. Como el fallecimiento había sido tan inesperado, no hay nadie en una posición especialmente destacada par hacerse cargo. Así que de momento la otra especialista y yo nos haremos cargo por turnos del tercer centro de vida de la estación, con apoyo especial de los aprendices.

Esto supone una carga de trabajo considerable, por lo que el Consejo a decidido reducir a la mitad la actividad del tercer centro. Para compensar, el veinticinco por ciento de los otros dos centros de vida que ahora no se dedica a nada (ni a producción ni a investigación y desarrollo), se activará para aumentar la capacidad en producción garantizada. Con esto queda sobredimensionada la producción de los centros en conjunto, aún más de la sobredimensión actual.

Para hacerse una idea, en esta estación un solo centro de vida al cien por cien de actividad es suficiente para cubrir las necesidades normales de oxígeno de la estación, tanto para la vida de la población de la estación como para los micropropulsores de dirección que funcionan a base de oxígeno aprovechando los excedentes de producción habituales. Tenemos tres centros, dos de ellos diseñados como respaldo redundante. Al final cada uno está activo al cincuenta por ciento, con lo que la producción habitual total es de un cientocincuenta por ciento sobre las necesidades reales. Esto se hace así de manera que el riesgo de tener problemas por cualquier tipo de accidente en un centro de vida no supone un problema mientras los otros dos operen con normalidad a su cincuenta por ciento de capacidad.

En otras estaciones más modernas el respaldo es de la mitad, contando con dos centros de vida al setenta y cinco por ciento. En todos los casos hay un veinticinco por ciento que podemos utilizar para investigación y desarrollo de manera discrecional, según consideremos cada uno de los responsables. La mayoría de los Especialistas en Vida mantienen un diez por ciento en investigación, aunque en mi caso tengo el veinticinco por ciento completo e incluso a veces he llegado a sobrepasarlo incumpliendo las normas.

El caso es que hacerme cargo de aumentar la producción de mi centro y hacerme cargo por turnos del tercer centro me supone un problema porque tengo muchísimo espacio dedicado a investigación y no puedo abarcarlo todo. Si a eso añadimos que van a entrar aprendices en todos los centros de manera constante, vamos a tener un problema de organización y control.

Para empezar me han anulado las jornadas libres para los próximos tres meses además de aumentar las horas de trabajo por jornada, lo que va a afectar a mi trabajo de documentación del accidente de mi madre y sobre el testamento de la Tierra. Me fastidia tener que postponer esto, espero que el Consejo determine pronto un nuevo responsable de vida para el tercer centro de la estación.

 

Día 3 de Bitácora

Hoy me he metido en la biblioteca y he buscado, por primera vez desde que me han ascendido al nivel 1 de acceso a archivos, lo de siempre: “testamento tierra” y “accidente FenixB 280917”. Me han salido los resultados de siempre, interminables, pero esta vez he utilizado el filtro de mostrar sólo los resultados nuevos. Y allí estaban, un montón, una lista también interminable de archivos que estaban ocultos hasta ahora, enterrados en un nivel de acceso por algún burócrata que tapa lo que no entiende. Tengo tarea por delante para varios meses completando los dos rompecabezas que tengo entre manos. Por un lado el origen y el destino del autor del testamento de la Tierra, y consecuentemente lo que ocurrió con el planeta, y por otro lado intentar averiguar algo más de lo que provocó el accidente de la nave de vuelo rasante y exploración que mi madre no supo controlar. O no pudo controlar, eso es lo que quiero averiguar, si realmente fue culpa suya o si pudo evitarse la tragedia completa.

Entre los resultados nuevos que me he encontrado para la búsqueda sobre el testamento de la Tierra, hay cosas como _Futurizable, un nuevo testamento de la Tierra que creo que no tiene nada que ver con lo que yo busco, muchas referencias a un hipotético apocalipsis y a una humanidad distópica, algo llamado preparacionismo… no parece nada prometedor para mis objetivos.

Lo que sí me he encontrado es un documento con un título inquietante, que no parece tener mucho que ver con mi búsqueda, lo cual le añade un poco más de misterio. Tal vez no han sido tan malos resultados si este archivo contiene algo interesante. Se llama “Las 5 condiciones para la  muerte del hombre en la Tierra y las 3 condiciones para su supervivencia”. .

Después he buscado información sobre el accidente y utilizando el filtro de resultados nuevos no ha arrojado ningún resultado. Me ha frustrado bastante, la verdad. Como en este diario, para que tenga sentido escribirlo debo expresar mis sentimientos al máximo, diré que me ha frustrado y me ha cabreado muchísimo. No pretendía descubrir de repente la respuesta al accidente, pero al menos información nueva que me diera otra perspectiva, algo para no cerrar ese capítulo de mi vida en falso, con la carga de pensar que mi madre enloqueció y en parte fue responsable de la muerte de otras seis personas por su inacción, aunque el accidente como tal no fuera culpa suya, claro está.

Con el cabreo he decidido dejarlo por hoy así que me he descargado este documento sobre las condiciones de la muerte y la supervivencia a mi archivo personal para mirarlo con más calma. Ya contaré aquí si tiene algo que perezca la pena.

Día 2 de Bitácora

Esta noche he tenido una de las peores pesadillas de los últimos meses, si eso significa algo con respecto a este diario, lo voy a dejar rápido. Espero más bien que sea un punto de inflexión y que la cosa mejore a partir de ahora.

Ayer dejé colgado el tema de mi madre. En realidad no sé muy bien qué debo contar de ella. Fue siempre una persona muy minuciosa, detallista, perfeccionista, en realidad obsesivamente perfeccionista, sobre todo desde la muerte de mi padre en traslado rutinario en un transbordador mal reparado. Mi madre decía que si hiciéramos las cosas como se debe, intentando siempre ser perfectos, la mayor parte de los accidentes no ocurrirían nunca. Esto le llevó a tener la costumbre de revisar las cosas tres veces antes de darlas por hechas. Al final le diagnosticaron TOC (trastorno obsesivo compulsivo), pero ella decía que no estaba enferma, que lo hacía consciente y voluntariamente para asegurar la calidad de lo que hacía. El problema es que esta actitud traspasó de su vida profesional a su vida personal.

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Día 1 de Bitácora

Mi nombre es Reyna… no sé si debería empezar de otra manera esta especie de bitácora de mi vida. Un diario de mis pensamientos y mi aburrida vida, como si de una quinceañera se tratara. Pero en fin, es lo que me ha recomendado la terapeuta para dejar de sufrir pesadillas, que debo exteriorizar mis emociones, sobre todo mis miedos.

-La mejor forma de empezar a expresar tus sentimientos es a través de un cuaderno de bitácora- ha dicho -no hace falta que sea diario, puede ser semanal, o simplemente cuando te parezca bien, pero que sea constante- después ha sonreído como queriendo enfatizar lo de “constante”. Le he correspondido la sonrisa y me he marchado con mis penas a otra parte. [Seguir Leyendo]