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Al día: Libros envenenados / Los libros hacen más taquilla en el cine

Presentamos una reseña de las principales noticias sobre libros o que tienen relación con los libros y que han aparecido en los medios recientemente.

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Estas son las noticias seleccionadas para hoy:

Libros envenenados

Tres ejemplares del siglo XVI y XVII de una biblioteca de Dinamarca han sido encontrados cubiertos de arsénico. Se trata de una sustancia altamente tóxica que pudo utilizarse como pigmento o bien como repelente de roedores. El descubrimiento ha sido casual al analizar las cubiertas de los libros buscando su origen tras analizarlos con rayos X bajo la hipótesis de que se trataba de pergaminos medievales reutilizados.

Las películas basadas en libros son más taquilleras

Según un estudio realizado en Reino Unido, las películas y series de televisión basadas en libros son más taquilleras. Además el libro se ve claramente beneficiado en ventas cuando es adaptado a la pantalla.

La Isla del Tesoro y Minecraft

El afamado juego Minecraft que fue comprado por Microsoft con polémica incluida, ahora se convierte en la base de Litcraft en el que se recrearán islas famosas que aparecen en los libros como puede ser la isla del libro La Isla del Tesoro de R.L. Stevenson. El juego permite la recreación virtual de islas y eso es lo que han aprovechado en la Universidad de Lancaster en asociación con la empresa de software.

Un libro para desmitificar a Walt Disney

El libro “Un ratón dividido” publicado en inglés por su autor Jeff Ryan desmitifica a Walt Disney como creador del ratón Mickey atribuyendo la verdadera autoría a su antiguo socio y amigo Ub Iwerks. Una historia de amistad y desencuentro que llevó a Disney a quedarse con el estudio en el que ambos participaban y con el personaje creado al parecer por Iwerks.

Murcia volverá a tener Feria del Libro

Tras diez años ausente y gracias a la iniciativa de la asociación Palin con el apoyo del Ayuntamiento, en septiembre tendrá lugar la XXV edición de la Feria del Libro en Murcia.

 

 

 

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Lector cero: “no me he enterado de nada”

Cuando escribes en un blog parece poco relevante qué pasa cuando un lector aterriza en uno de tus contenidos. No, no estoy loco, todos miramos con ansiedad la tasa de rebote, el número de páginas vista por visita y el tiempo de permanencia en la página. Sí, pero ¿realmente te has preocupado de saber lo que piensa tu lector del contenido que has publicado? ¿Te has planteado por qué no ha terminado de leer la página, por qué no ha pulsado en los contenidos relacionados o recomendados, o por qué no se ha suscrito a tu magnífico, flamante y sensacional newsletter que tanto esfuerzo te cuesta y que con tanta dedicación intentas que se vea atractivo para captar suscriptores?

Bien, pues no es de eso de lo que quiero hablar, quiero decir, que eso da para un capítulo aparte, pero quería hacer el paralelismo con lo que hacemos cuando escribimos un relato (del tipo que sea): contrariamente a lo que nos preocupamos por saber de un blog, cuando escribimos un relato buscamos la aceptación del lector cero, de ese lector incondicional a la vez que sincero; de ese lector al que le obligas (aunque parezca que lo hace voluntariamente) a leer tus relatos para que te de una opinión sincera (y vaya si lo hace).

Lo que ningún escritor quiere oír de su lector cero es “no me he enterado de nada”. Pero ¡ay!, cuántas veces pasa esto. Puede que a partir de la tercera ya nos hayamos aprendido la lección y no cometamos los errores que llevan a un lector a decir “no sé de qué estás hablando, me lo he leído porque es tuyo pero no he entendido nada”.

Que la fiesta no decaiga

Si nos ocurre esta situación, lo primero que tenemos que hacer es no caer en una profunda depresión, no tirar la pluma, no tirarse de los pelos: esto puede pasar, y no pasa nada. Bueno, si pasa, que tenemos que reescribir el relato. Pero que la fiesta por haber terminado la primera escritura del relato no decaiga, porque ese paso era necesario para seguir avanzando con los siguientes, y es un éxito concluir un relato con cierta satisfacción propia aunque a los demás no les guste nada de nada o simplemente no lo entiendan.

No se trata de si la historia es buena o mala, si los personajes son planos o llenos de matices, si evolucionan o no, si las secuencias tienen sentido, si hemos metido un deus ex machina de repente porque nos hemos metido en un lío nosotros solitos, no, no se trata de eso. Lo primero de lo que se trata es de que la historia se entienda. Después vendrá el “bueno, no está mal” que quiere decir “no me ha gustado nada”. Pero aún no hemos llegado a eso (a lo mejor no tenemos que llegar a eso nunca).

¿Has corregido el relato?

Si no lo has hecho, ya estás tardando. Lo que le has pasado a tu lector cero es un borrador, no la novela terminada. ¿Has visto un manuscrito clásico alguna vez? Echa un vistazo a las imágenes de Google y verás lo que es un manuscrito con cientos de correcciones e incluso páginas enteras tachadas. Si no has tenido que reescribir apenas ninguna parte de tu relato, lo que ha ocurrido es que eres un crack o simplemente tienes un borrador y te has adelantado a entregarlo para su lectura.

Si ya habías corregido tu relato (y no me refiero obviamente ala corrección ortotipográfica), tendrás que revisarlo de nuevo con otros ojos, con los ojos de tu lector. Puede resultar duro, pero es que no te puedes saltar ningún paso si quieres que el resultado sea adecuado.

Por dónde empezar

Cuando pasa algo así como el “no me he enterado de nada” lo mejor es preguntarle al lector cero: “¿de qué va lo que has leído? hazme una sinopsis en dos o tres frases”. Con eso ya tendrás la primera clave de qué es lo que no se entiende de tu relato y por qué. Ahora relee lo escrito pensando en lo que ha entendido tu lector y sabrás exáctamente lo que no funciona. ¿Cómo cambiarlo? ¡Ah! eso es cosa tuya. Algunas opciones:

  • Si utilizas frases muy largas, acórtalas.
  • Si te enrollas con largas explicaciones, redúcelas o distribuye la información en varias escenas.
  • Si no explicas cosas que no se pueden dar por hechas, explícalas (sin pasarte).
  • Aprovecha para mejorar todo aquello que veas que es mejorable, aunque eso te suponga reescribir escenas enteras o añadir nuevas escenas.

Vuelve a confiar en tu lector cero

En este momento tu lector cero es lo más importante de tu vida. Si hace falta le haces la pelota para que vuelva a leer tu relato o le invitas a cenar, pero necesitas esa segunda opinión de la misma persona que leyó el primer borrador, y que siga siendo sincero. Prométele que aunque no le guste y tengas que volver a repasarlo no le vas a pedir que se lo lea una tercera vez, que no se preocupe y que puede seguir siendo sincero.

A partir de aquí el resultado puede ser muy variado, pero seguro que has sido capaz de mejorar la escritura, la historia, la forma de explicarte… seguro que has mejorado. Lo que también es seguro es que debes seguir mejorando relato a relato, que lo que has escrito hasta ahora no es perfecto, pero tampoco lo tiene que ser.

Recuerda, “el talento no se tiene, se suda” (cita de Juan Gómez Jurado).

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La Olvidoteca serendípica del Hotel Conde Duque

En el año 2007 el Hotel Conde Duque de Madrid decidió poner en marcha la iniciativa de las Olvidotecas. Actualmente el hotel pertenece a la cadena Sercotel y las Olvidotecas florecen en varios de sus hoteles. Han pasado ya unos años y las Olvidotecas de los hoteles siguen en marcha.

¿Pero qué es una Olvidoteca?

Es algo tan sencillo como una biblioteca de libros olvidados por los huéspedes del hotel, una vez que han pasado un año entero a buen recaudo por si sus dueños los reclaman. Los departamentos de objetos perdidos son siempre una fuente de inspiración, y quiere el destino que lo que más se olvida la gente en los hoteles son libros.

Una biblioteca políglota de clientes (involuntarios) para clientes, una iniciativa que llama la atención y gusta a partes iguales, de forma que algunos huéspedes dejan voluntariamente sus libros con dedicatoria para la Olvidoteca. Por cierto, que es marca registrada, y de ahí que en el título de este artículo mencione el nombre del hotel.

Pero existen otras olvidotecas completamente diferentes. Desde 2015 la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba, sita en el antiguo palacio episcopal de la localidad ofrece la Olvidoteca como un juego en el que el visitante se lleva prestado un libro envuelto sin saber cuál es, una cita a ciegas con los libros menos leídos llamados “los olvidados”.

Creo que el nombre que comparten ambas iniciativas no está relacionado, y que simplemente surgió espontáneamente en los distintos lugares cada uno en su momento. De hecho otras personas lo utilizan con un sentido similar, aquellos libros que tienen en los estantes olvidados y cogiendo polvo pero que merecen la pena. Y al contrario hay quien interpreta en el término la intencionalidad de olvidarse de esos libros que no han gustado nada.

Así que hay para todos. Yo me quedaré con el concepto original que parece ser el más antiguo y el que además aporta una recomendación de lectura serendípica, de esas que no te puedes resistir y no debes rechazar.